CÁNCER INFANTIL

El próximo 21 de diciembre es el día nacional de niños con cáncer, por ello vamos a hablar de la relación entre el cáncer infantil y la importancia de una buena nutrición.

En el niño con cáncer, el equilibrio nutricional es más inestable que en el adulto, debido a su limitada capacidad para compensar las sobrecargas derivadas de la enfermedad neoplásica y los efecto secundarios de la terapéutica. La malnutrición es la alteración más frecuente en el niño oncológico debido a sus mayores necesidades de nutrientes para el crecimiento, la frecuencia y gravedad con que desarrolla malabsorción y el mayor número de infecciones oportunistas. Por eso, mantener una nutrición satisfactoria es imprescindible para garantizar el cumplimiento de los protocolos terapéuticos y evitar que estos provoquen malnutrición, que por si misma favorece las recaidas y acorta la supervivencia.

La incidencia de malnutrición en el niño oncológico varía según el tipo y el estadio del tumor, criterios de malnutrición considerados y momento de la valoración.

El origen de la malnutrición es multifactorial. Se produce por un desequilibrio entre ingesta y necesidades en el que influye el propio tumor, su interacción con el huésped y sobre todo, las complicaciones derivadas del tratamiento en las que hay que destacar los efectos secundarios a nivel digestivo (anorexia, naúseas, vómitos, diarrea, mucositis, ileo, alteración hepática).

Recomendaciones dietéticas generales en el niño con cáncer:

–  Realizar entre 5-6 comidas pequeñas al día

– Horario de comidas adaptado a cada paciente, por la mañana se toleran aportes calóricos más altos

– Higiene bucal adecuada previa  a la ingesta con productos refrescantes

– Ingerir los líquidos preferiblemente después de las comidas, evitando bebidas gaseosas

– Evitar sabores y olores fuertes de la comida

– Evitar temperaturas extremas de los alimentos Cocinar a temperatura de ebullición  (100ºC)

– Evitar picantes y alimentos que produzcan gases

– Adaptar la textura y consistencia de los alimentos a la situación de cada paciente.  Suelen tolerarse mejor alimentos al horno o hervidos, los fritos y rebozados producen saciedad precoz.

– Se deben tomar alimentos ricos en calorías o proteínas (mantequilla, frutos secos, helados, miel, queso, membrillo) y evitar que otros poco calóricos reemplacen a otros más energéticos.

– En caso de disfagia utilizar alimentos de consistencia blanda o triturados. Si presentan disfagia a líquidos tomar estos con espesantes o en forma de agua gelificada.

Webs de interés:

http://www.cancerinfantil.org/

http://kidshealth.org/parent/en_espanol/medicos/cancer_esp.html

http://www.asion.org/index.html

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